Buenos Aires, Argentina
Por Lucía Herrera
Resumen Latinoamericano, 11 septiembre 2017

El pasado viernes 8 se presentó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA el libro “Un paso al frente”, editado por Laurene Maxwell y Jorge Pavez a partir de entrevistas y escritos de Mauricio Hernández Norambuena (comandante Ramiro) del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, quien cumple una condena de 30 años de prisión en Brasil en condiciones inhumanas, razón por la cual se reclama su traslado a Chile.

Claudio Donoso y Karina Germano, compañeros de Norambuena, los abogados Gabriela Conder y Eduardo Soares, y la sobrina del preso político, Laura Danton, entre otros participantes, se turnaron para hablar sobre la vida y la lucha de este militante internacionalista ante un público que colmó el aula concedida para el evento. Uno de los ejes fue la injusta situación en la que se encuentra encarcelado, bajo un “Régimen Disciplinario Diferenciado”.

Norambuena tiene, indudablemente, una capacidad descriptiva singular, de reflexiones humanas profundas, que hace de esta obra no sólo un documento histórico y una denuncia urgente, sino un libro de lectura apasionante. Dicha capacidad intelectual seguramente ha sido una de sus herramientas para mantenerse lúcido a pesar de todos los intentos por doblegarlo durante tantos años, y es notable en la calidad de su relato.

En estas fechas coincidentes con el aniversario del golpe genocida de Pinochet, sus palabras resuenan en la memoria de los latinoamericanos y latinoamericanas hermanados en las mismas luchas, que no pierden vigencia. Así lo expresa él mismo sobre el final de su libro:
“Aunque llevo catorce años preso en esta cárcel, no cambiaría mi vida; la cárcel no me hace mella, porque la vida no se valora en años, sino por la intensidad con la que tú has vivido. Las cosas que viví no las habría experimentado si hubiese llevado una vida ‘normal’ (…). Pude haber tenido hijos, tomar otros caminos; me hubiese gustado, por ejemplo, ser astrónomo (…) Pero uno no puede hacerlo todo, opción significa renunciar a otras cosas. Ser rodriguista ha sido mi vida. Yo he sido eso, fui eso, soy eso y seré eso. En ese sentido me interpreta mucho la canción ‘El Necio’ de Silvio, cuando dice ‘Yo me muero como viví’, porque mi ideal, mi utopía continúa viva. Sé que estos son otros tiempos, pero el horizonte utópico para mí, permanece intacto”.