Mi hermano, el Comandante

Creo que en estos casi 15 años, nunca estuvimos más cerca de abrazar la alegría de volver a tenerte cerca y entre nosotros.

Hemos recorrido junto a ti los rincones más recónditos del gigante de América del Sur. Hemos sufrido junto a ti el trato vejatorio y el abuso de poder que nuestros padres jamás pensaron viviríamos.

Cada 3-4 meses iniciamos, una vez más, la triste aventura de trasladarnos hacia tu encierro y con mucha dificultad en aquellos 180 minutos fugaces cumplir la misión de acercarte a la realidad de este mundo que no se detiene y del cual eres parte a pesar del esmero que algunos ponen en anularte.

En este transitar nuestra familia ha crecido, en años y en cantidad. No ha sido fácil aceptar tu ausencia y nos hemos levantado una y otra vez para exigir un trato humano y de respeto hacia tu integridad. Nos sentimos orgullosos de ser la familia del Comandante Ramiro y no descansaremos hasta lograr tu libertad. En este momento esperanzador, no podemos dejar de señalar lo importante y necesarias que han sido las más diversas formas de solidaridad y de cariño, representadas en las incontables cartas de apoyo, actividades de denuncia a lo largo del mundo, rayados libertarios y valientes, que demuestran no sólo la admiración que nos inspiras, sino que nos dan además la oportunidad de conocer el significado de la consecuencia y de la ética revolucionaria-internacionalista que tus actos representan.

Ya tendremos tiempo de mirar atardeceres y de nadar en ese mar que tranquilo nos baña, volveremos a escuchar la música y las canciones que ayer cantamos y que nos emocionaron.

Retomaremos tu incansable decisión contra el olvido.
Aquí está tu familia.

LAURA HERNANDEZ
Valparaíso